Por qué los padres no mantienen la CAA en casa (y no es culpa vuestra)
- Simone García

- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
Actualizado: hace 5 días
Si alguna vez habéis salido de la consulta del logopeda con la firme intención de practicar en casa y a la semana siguiente todo seguía igual: esto va por vosotros.
No sois los únicos. Y no es un fallo vuestro.

Lo que pasa en consulta no siempre llega a casa
Los terapeutas lo saben. Los padres lo vivís. Y la investigación lo confirma.
Un estudio internacional que analizó las experiencias de 297 familias con hijos que usan sistemas de comunicación aumentativa y alternativa identificó algo que se repite en todos los contextos, en todos los países: el mayor obstáculo para que la CAA funcione no es el niño. Es la vida.
Falta de tiempo. Otros hijos que atender. Trabajo. El agotamiento de llegar a casa después de un día que ya de por sí es demasiado. Y encima, aprender a usar un sistema nuevo, mantenerlo, actualizarlo, recordar cómo se llamaba la app.
Uno de los padres del estudio lo resumía así: "Trabajo a tiempo completo, mi marido también, tenemos tres hijos y probablemente nos quedamos cortos en el tiempo que dedicamos a apoyar el uso del comunicador."
No es desidia. Es que el sistema os pide demasiado.
El problema no es la intención. Es el diseño.
La mayoría de los sistemas de CAA están diseñados para funcionar en terapia. Con un profesional al lado. Con tiempo para preparar los materiales, actualizar los pictogramas, navegar por los menús.
En casa eso no existe.
Y cuando la herramienta depende de que el adulto esté disponible, formado y con energía, la herramienta falla. No porque sea mala. Sino porque no está diseñada para la realidad de una familia.
El mismo estudio lo recoge: los padres no sienten que les sobrecarguen de forma intencionada, pero la suma de recomendaciones de logopedas, terapeutas ocupacionales, psicólogos y médicos puede llegar a traducirse en más de 27 horas de trabajo en casa al día. Sin exagerar. Literalmente lo cita así.
¿Y entonces qué?
No hay una respuesta fácil. Pero sí hay algunas cosas que ayudan.
La primera es no intentar hacerlo todo. Empezar por las dos o tres necesidades más urgentes: pedir agua, decir que tiene hambre, decir que quiere ir al baño... y construir desde ahí.
La segunda es buscar una herramienta que no os exija demasiado a vosotros. Que el niño pueda usar solo. Que no necesite que nadie abra una app, recuerde una contraseña o navegue por tres menús antes de que él pueda decir algo.
La tercera es no juzgaros. Aprender un sistema de CAA es un proceso largo. No pasa en dos semanas. Y está bien que sea así.
Por qué creamos Voxi
Cuando vimos de cerca cómo trabajaban las logopedas con niños no verbales, y vimos lo que pasaba cuando esos niños llegaban a casa, entendimos que el problema no era la falta de amor ni de voluntad.
Era que no existía una herramienta pensada para la realidad de las familias.
Voxi nace de ahí. Un comunicador que el terapeuta configura una vez, y que el niño puede usar solo desde ese momento. Sin apps. Sin pantallas. Sin que nadie tenga que correr a buscar nada.
Porque la CAA debería ser parte del día. No una tarea más.


Comentarios